El deleite gustativo de Mercat de Mercats


Nos pasamos por la gran fiesta del producto y la gastronomía de Barcelona que tuvo lugar en la plaza de la Catedral del 20 al 22 de octubre.




Un mercado de comida en pleno centro de Barcelona, abierto en domingo y durante nuestro cheat day -como se le llama ahora al día en que puedes saltarte la dieta y comer lo que te dé la gana, sin remordimientos- por excelencia. 


Los mercados me traen recuerdos de infancia. A esperar pacientemente mientras mi madre compra carne, fruta y pescado fresco, para ganarme una bolsa de olivas después, (sin duda mucho mejor que aquellas que vienen en lata o en botes de cristal). Tan solo el olor a mercado me traslada a momentos de inocencia y de tranquilidad, pero también de hambre y comidas excelentes.


Con vistas a la imponente Catedral, nos encontramos con un montón de puestos de los mejores mercados de la ciudad. La selección de alimentos es increíble y podemos desayunar, comer e, incluso, cenar en el mismo Mercat de Mercats. A nosotras, personalmente, nos pirró el queso, el gintonic, las croquetas y una increíble fondue de queso que llevaba nuestro nombre escrito.


Si eres de buen comer seguramente conozcas esta feria y, probablemente, sepas también que es en los mercados donde puedes encontrar los puestos que se hallaban delante de la plaza de la Catedral de Barcelona durante este fin de semana. Pero, sin embargo, a veces, con las prisas de día a día, se nos olvida que no tenemos porqué comprarlo todo en un mismo local, que podemos dedicarnos la mañana del sábado para hacer una compra inteligente, ir a las diferentes paradas que se encuentran en los mercados de nuestro barrio y comprar productos locales y de calidad.


Nuestra alimentación no tiene porqué ser aburrida o mala, por muy estresados que nos encontremos. De hecho, cocinar puede ser para muchos la mejor terapia (sobre todo para a los que nos encanta comer, para qué nos vamos a engañar). En fin, que nosotras hemos disfrutado una vez más del Mercat de Mercats y ya vamos preparando el estómago para el del año que viene, también para disfrutar de los talleres de cocina y del resto de actividades que se planean en los mercados de diferentes barrios de la ciudad.


Mientras tanto compraremos en las paraditas de nuestro barrio aquellos manjares que más nos han gustado de la feria, pero también aquellos con los que nos hemos deleitado toda la vida, porque comprar en un mercado es toda una experiencia que nos permite revivir momentos pasados, pero también disfrutar de la magia del producto propio, que no siempre podemos encontrar fuera de casa. 










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