Brossa, poesía y arte contemporáneo


Acudimos a la exposición dedicada al artista catalán en el MACBA y nos maravillamos con la onírica conjunción entre arte y poesía de resultado extraordinario.



La poesía se lee poco. Requiere un esfuerzo mayor por parte del lector, acostumbrado a leer novela, ver televisión y cambiar de canal con el ratón de su ordenador. Por eso, la antipoesía de Joan Brossa se nos presenta como algo sumamente atractivo. Es la creación de un texto vivo, un ente que convive entre nosotros a lo largo de toda la exposición en forma de objetos, partituras, collage, imágenes, audios, vídeos e, incluso, representaciones teatrales.


A mí siempre me ha gustado la poesía. Creo que es una de las más bellas formas de combinar las palabras, compartir sentimientos muy íntimos y jugar con las ilimitadas imágenes mentales que nos producen cada una de las letras del alfabeto combinadas con habilidad. El hecho de que Brossa fuese capaz de, además, crear estos mundos con imágenes plásticas lo hace para mí uno de los artistas más importantes dentro del panorama catalán.


Hay mucha reivindicación, influencia surrealista y colaboraciones con grandes artistas coetáneos como Antoni Tàpies, pero lo que más latente se encuentra en esta exposición en el MACBA es el hecho de que la poesía está presente en todas partes. Para Brossa la vida es poesía, se manifiesta en todos los aspectos de la misma, entre los más bellos y entre los más oscuros, por eso trata todo tipo de temas sin reparos y se atreve a mostrárselos al mundo.


Hay quien dice no entender el arte contemporáneo o, simplemente, dice que no le gusta, pero yo os invito a visitar Poesía Brossa, porque es una bella demostración de arte y poesía, de la creación de un nuevo lenguaje que transmite mucho más allá de las palabras. Porque, para mí, arte es una obra que te conmueve, que te hace sentir algo y que te invita a reflexionar y esta exposición lo ha hecho realmente, sin ser yo experta en arte ni poesía, pero sí amante de ambos.


Poesía Brossa del 21 de septiembre al 25 de febrero del 2018. Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA). Plaça dels Àngels 1. Entrada válida durante un mes. 











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