Cinco días de ensueño en la ciudad de la luz


Disfrutamos de unas idílicas vacaciones de verano en París, rodeadas de arte, cultura y la multiculuralidad de uno de los lugares más bellos del mundo.




En plena canícula nos plantamos en la capital de Francia para descubrir (y redescubrir) sus encantos. Nos alojamos en el barrio de Montparnasse y nos convenció, día tras día, de haber sido la opción más acertada. Una zona residencial, en el 14ème arrondissement de París, donde pudimos pasear por los Jardines de Luxemburgo y ver el ensayo de la Estatua de la Libertad, que posteriormente se mandó a Estados Unidos.


Desde el primer día pudimos deleitarnos de la gran oferta culinaria de la ciudad del amor. En el mismo barrio en el cual nos alojamos, así como en las zonas más próximas al centro, disfrutamos de platos japoneses, italianos, típicos franceses (como las galettes y las crêpes) y las económicas formules (o menús) que nos llenaron el estómago por menos de lo esperado.


Amanecimos el segundo día visitando la icónica Torre Eiffel, paseando por los Campos de Marte, los Campos Elíseos y nos rendimos a los pies del imponente Arco de Triunfo y de los Jardins des Tulleries. Para resguardarnos del calor nos inmiscuimos en la exultante belleza del Petit Palais, el gran Museo del Louvre y el fantástico Museo de Orsay. Obras de Monet, Manet, Renoir, Degas y Van Gogh nos maravillaron inmensamente, pero fueron (como no) la Mona Lisa y la Libertad Guiando al Pueblo, las que nos dejaron simultáneamente sin aliento.


El tercer día no quisimos perdernos la visita obligada a Montmartre, empezando por el Sacre Coeur y continuando la visita a pie con Le Chat Noir, el Moulin Rouge y el Deux Moulins (donde se rodó el film Amélie). Terminamos el día paseándonos por el Barrio Latino, Notre Dame y la Opera. Completando la jornada en las icónicas Galerías Lafayette y enamorándonos de la moda francesa.


Para terminar un viaje redondo visitamos el gran Palacio de Versalles, donde Luis XIV dejó constancia de su majestuosidad creando un espacio de ensueño, rodeado por idílicos jardines y decorado al más mínimo detalle, para crear un lugar sublime. Terminamos nuestro viaje con una extensa visita al Cementerio de Montparnasse donde se encuentran enterrados grandes personajes de nuestra historia como el escritor argentino Julio Cortázar, la escritora Simone de Beauvoir, la pensadora Susan Sontag, el cantante Serge Gainsbourg, y el fotógrafo Brassaï, entre muchas otras celebridades.


La luz de los atardeceres convierte París en una de las ciudades más bellas del mundo. El sol bañaba los magnánimos edificios grises, testigos de grandes batallas y memorables momentos. Los parisinos, siempre amables y atentos, nos reafirmaron que la capital francesa merece ser visitada en más de una ocasión, por su arte, su belleza intrínseca y la magia que se respira en un lugar de ensueño, cuna de grandes celebridades y colchón de turistas con muchas ilusiones, como nosotras.  
















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